Primero, partimos de un cuento que nos abrió la puerta a hablar de la importancia de ser cuidados, escuchados, respetados y protegidos.
Después, observamos imágenes que nos ayudaron a identificar situaciones reales y a comprender cómo se sienten los niños cuando se cumplen —o no— sus derechos. También coloreamos una flor muy especial: cada uno de sus seis pétalos representaba un derecho. Así, de manera visual y simbólica, dimos color y forma a aquello que estábamos aprendiendo.
Nos abrazamos y valoramos la importancia de querernos y que nos quieran🩷
Para terminar, nos convertimos en pequeños actores y actrices: dramatizamos distintas escenas que representaban algunos de estos derechos, como el derecho a jugar, a la alimentación, a tener una casa, a ir a la escuela, al médico... Fue una forma divertida y cercana de interiorizar conceptos tan importantes.
Una experiencia sencilla, pero cargada de sentido, que ha permitido que la infancia hable en primera persona… y que cada derecho cobre vida dentro del aula 👦👧

















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